Piratas Spade
Los Piratas Spade (スペード海賊団, Supēdo Kaizoku-dan en japonés), o Spade Pirates, fueron la primera tripulación propia de Portgas D. Ace, formada años antes de que se uniera a los Piratas de Barbablanca.
Historia
Ace fundó la tripulación durante sus primeros años como capitán independiente, navegando por Paradise, la primera mitad del Grand Line, al frente de un variado grupo de veinte piratas. Tras sucesivos enfrentamientos con los Piratas de Barbablanca y una admiración creciente hacia Edward Newgate, toda la tripulación acabó integrándose en los Piratas de Barbablanca, con Ace convertido en comandante de una de sus divisiones; desde ese momento, los Piratas Spade dejaron de existir como entidad independiente.
Miembros
Además de Portgas D. Ace, destacan Deuce, médico enmascarado de la tripulación, Mihar, francotirador, y Skull, entre otros. La tripulación estaba formada por dieciséis humanos, un hombre-pez, una sirena, un integrante de la Tribu de los Brazos Largos y un lince, reflejo de la diversidad habitual en las tripulaciones del Grand Line.
Fuerza y recompensas
Ace destacaba ya por su propia fuerza antes de unirse a Barbablanca, manifestando más adelante los poderes de la Mera Mera no Mi (Fruta Llama-Llama). Su tripulación, aunque modesta frente al poderío de Barbablanca, fue lo bastante fuerte como para sobrevivir en las peligrosas aguas de Paradise. No se documentan recompensas individuales para el resto de los Piratas Spade más allá de la del propio Ace.
Curiosidades
Buena parte de la historia de esta tripulación se cuenta mediante flashbacks y material derivado, como las novelas de la saga de Ace, más que en el manga principal. Su absorción pacífica dentro de los Piratas de Barbablanca es uno de los ejemplos más claros de la obra de una tripulación menor integrándose por voluntad propia en otra mayor, en lugar de ser derrotada. Ace mantuvo en secreto ante buena parte de su tripulación su verdadero apellido D., un misterio que acompaña a todos los personajes que lo portan. El paso de Ace de capitán novato en Paradise a comandante de una de las divisiones de Barbablanca ejemplifica también el respeto casi filial que llegó a profesarle a su antiguo rival y, más tarde, figura paterna.


